Barranquilla

Un amanecer con la fiesta cantada del Caimán a orillas del río Magdalena

En el corregimiento de Guáimaro, Magdalena se festeja de una forma distinta a Ciénaga y con versos cantados en son de pajarito la fiesta del Caimán. PUBLIMETRO amaneció con estos artistas que nutren la cultura del Carnaval de Barranquilla.

Un amanecer con la fiesta cantada del Caimán a orillas del río Magdalena.
Lina Robles- Publimetro Foto de Alvin Navarro, danzante del Caimán de Guáimaro, Magdalena.

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El 20 de enero, en el Día de San Sebastián, se celebra una batalla que puede calificarse como una epopeya rítmica entre varios hombres de diferentes familias para llevarse el premio al Caimán mayor, en la alborada Caimanera en el corregimiento de Guáimaro, Magdalena.

“Esta tradición del Caimán la celebro desde muy pequeño, me gustó la tradición, y hasta ahora la hemos sabido conformar con otro grupo de familias, porque no la hemos dejado caer y cada día, cada año están haciendo más futuro en Guáimaro con esta tradición”, dijo Euclides Navarro, folclorista y uno de los líderes de esta tradición a PUBLIMETRO.

Para leer: ¡Qué viva la tradición! La reina Tatiana izó banderas de grupos folclóricos en el Carnaval de Barranquilla

Nadie sabe con certeza desde hace cuánto nació esta festividad, pero en la mayoría de municipios del Magdalena y el Atlántico, el 20 de enero es considerado un día de gozo y festejo, un tiempo en el cual se sale a la calle, se canta y se baila en esta tradición que proviene de tiempos ancestrales, asociada al río y a la Ciénaga Grande. “Mi mamá este año cumplió 102 años en Guáimaro y ella me habla de cómo era el Caimán cuando era joven, o sea, que esta fiesta tiene más de 100 años. Entonces, es una tradición que no la hemos podido dejar caer porque estas fiestas eran muy intensas. Éramos conocidos como los ‘negros’ de esa época. Exactamente, sí, eran los ‘negros’ que salíamos a cantar. De ahí conformaba porque es que el Carnaval de antes era muy bonito”, contó Euclides.

Foto de las Fiestas del Caimán en Guáimaro, Magdalena.
Lina Robles Foto de las Fiestas del Caimán en Guáimaro, Magdalena.

El Carnaval antiguo adornado con hojas de laurel

Relatan los mayores en el corregimiento que en las fiestas del siglo pasado se crearon muchas costumbres que todavía hoy se viven en sus calles. En esta población, se amanece al son del Caimán, que se pasea con disfraces realizados con material reciclado y con versos con letra propia, creada por sus intérpretes locales. Se llega a cada casa o a las tiendas a pedir ron o alguna colaboración espontánea para los folcloristas y músicos, y las mujeres sacan al ruedo sus polleras adornadas no con flores, sino con hojas de laurel en sus cabellos.

“El Carnaval de antes apenas entraba el primero de enero. Todas las ‘negras’ se arreglaban con lo que tenían, pero era una cosa que se veía bonita. No se utilizaban flores traídas de Barranquilla de alta categoría. Cada ‘negra’ iba donde había su jardín, cogía su ramo de laurel y se lo ponían en la cabeza, y eso era lindo”, recordó Euclides.

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Foto de los Caimanes en las calles que piden colaboraciones espontáneas.
Lina Robles Foto de los Caimanes en las calles que piden colaboraciones espontáneas.

Los bailes y la tradición del tiquete

En los bailes o salones de antes, las jóvenes bailaban por tiquete con sus pretendientes, en una costumbre que fue narrada por Euclides.

“Había muchos disfraces que eran muy aplaudidos porque, anteriormente, la gente recibía los disfraces con mucho cariño. Hoy en día, no es así. ¿Por qué? Porque el Carnaval de antes no era un negocio. Recuerdo que una de mis hermanas, que era la mayor, se llamaba Juanita. Ella bailaba por tiquete, y cada disco que bailaba representaba un tiquete. En esa época, el dinero valía más. En esos tiempos, los salones, como el de la Rosa, no eran casetas; eran salones grandes, los antiguos salones burreros. Usted compraba 30 etiquetas y sabía que iba a bailar 30 discos. Sin embargo, si las parejas iban a bailar esos 30 discos con ustedes, ya les convenía, porque solo bailaban con una pareja. ¿Me entiende? Entonces, hasta que no se terminaban los 30 discos, no dejaban de bailar con la misma persona. Era algo muy bonito y respetuoso. ¿Respetuoso de qué manera? El Carnaval se disfrutaba con gracia y mucha energía, sin desorden".

Foto de las Fiestas del Caimán en Guáimaro, Magdalena.
Lina Robles- Publimetro Foto de las Fiestas del Caimán en Guáimaro, Magdalena.

El robo a las reinas en sus casas

También era otra costumbre de antaño, que aún se mantiene en algunas poblaciones, el robo a las reinas en sus casas.

“El Miércoles de Ceniza, aquí se tenía establecido que cada salón tenía su reina, y si la joven era muy elegante, entonces, una comitiva iba por allá y otra por acá, con gente a caballo, con el objetivo de robarse a la reina. La reina que lograban robar se llevaba al trono de la reina central de ese entonces. Hoy en día, sin embargo, ya no es así; ahora se comete un desorden", lamentó Euclides.

Diferencias entre el Caimán Cienaguero y el Caimán de Guáimaro

En Guáimaro, la fiesta del Caimán se caracteriza por versos cantados al son de pajarito, asociado al son de negro y los bailes cantados con versos. Allí no se tiene solo el famoso canto del tema de “Tomasita”: “Ay mijita linda, ¿dónde está tu hermana?/ el caimán se la llevó”, sino que los músicos y folcloristas le aportan otras canciones y otros versos distintos ligados al canto a la vida, la fauna y la flora locales.

Además, para la elaboración de los atuendos de Caimán, se preparan desde el mes de diciembre utilizando materiales reciclables que dan lugar a una forma distintiva, como contó Alvin Navarro, uno de los danzantes del Caimán, quien es uno de los hombres que lucha por llevarse ese primer lugar. Alin danza en medio de la plaza “dándolo todo”, mientras su hijo pequeño cuida de la apariencia del caimán de su padre: “Papi, enderecemos bien los dientes al Caimán para que se vea más feroz y miedoso”, le dice el niño entre risas. Todos estos hombres se toman muy en serio su papel de caimanes en esta brava competencia.

Foto de las Fiestas del Caimán en Guáimaro, Magdalena.
Lina Robles- Publimetro Foto de las Fiestas del Caimán en Guáimaro, Magdalena.

El modelo de hacer el caimán en Guáimaro es diferente al de otros lugares, donde se emplean materiales prefabricados como el icopor, la espuma y otros elementos. Allí, lo que se utiliza son materiales autóctonos, reciclables, como la madera del bejuco y del Uvito, hasta pedazos de chancletas, cascarrones de una moto vieja, botellas de plástico y piezas de bicicleta. Todo esto se transforma en arte a través del reciclaje.

En cuanto a las cabezas de los caimanes, generalmente se confeccionan en madera y pueden durar años en la misma familia, de generación en generación. “Para hacer el Caimán, la primera medida que tomo es utilizar mucho bejuco, madera de uvito o madera sencilla, para evitar que pese demasiado. Por ejemplo, la máscara que está ahí está hecha de un palo de campano. Pensé: ‘Voy a hacerla’, y esa máscara tiene aproximadamente 12 años. Este año se me ocurrió incorporar bolsas de esas que se usan para llenar mallas y otros sacos”, describió Euclides.

En el proceso, toman almidón y lo mezclan con bejuco, creando un molde entero con puro cartón, lo que hace que ese Caimán sea más liviano y fácil de manejar. El Caimán tradicionalmente se cuelga todos los años en los cuerpos de estos hombres que se convierten en los gladiadores de esta contienda, y la persona que lo lleva sufre mucho por el peso. “Este año, se me ocurrió ponerle unas llantas en la parte trasera para que el Caimán pueda rodar, aliviando así el peso para quien lo lleva. Le añadí unas llantas, y aunque fue una ocurrencia, parece que está bien”, señaló Euclides, moviendo animado sus manos.

La fabricación del Caimán en Guáimaro es algo autóctono, utilizando materiales sencillos y reciclables, siempre con un enfoque en la creatividad y el respeto por las tradiciones.

Finalmente, ¿Quién se llevó el premio al Caimán Mayor? Ya con las primeras luces del amanecer, la gestora social del municipio dio a conocer en una reñida contienda que se declaró este año un empate entre las tres familias participantes y repartieron equitativamente los trofeos, que dejaron a los residentes del pueblo contentos y disfrutando de esta alborada. “No queremos que se pierda esta tradición del 20 de enero y por eso la estamos transmitiendo a la siguiente generación”, concluyó Euclides.

La cifra: Más de seis mil habitantes tiene el corregimiento de Guáimaro, Magdalena.

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